Categorías
Estrenos 2017

Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017)

Siglo XXVIII. Valerian y Laureline son un equipo de agentes encargados de mantener el orden. Un día, viajan a Alpha, una metrópolis en expansión, para acabar con una amenaza que pone en peligro el futuro del universo.

Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son dos agentes especiales del gobierno de los territorios humanos. Él, un mujeriego, busca algo más que una relación profesional con ella, una chica de ideas más tradicionales. Su siguiente misión les llevará hasta Alpha, una ciudad de 17 millones de habitantes en la que conviven miles de especies de planetas de todo el universo. Su carácter cosmopolita la ha llevado a la vanguardia de la tecnología, pero bajo ella hay fuerzas ocultas que ponen en peligro su existencia.

Valoración: 6,162.

FICHA

Título Original: Valerian and the City of a Thousand Planets.
Director: Luc Besson.
Guionista: Luc Besson.
Reparto: Ethan Hawke, Clive Owen, Dane DeHaan, Cara Delevingne, Rihanna, Herbie Hancock, Kris Wu, Sam Spruell, Rutger Hauer.
Productores: Luc Besson, Virginie Besson-Silla.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Thierry Arbogast.
Montaje: Julien Rey.
Países Participantes: Francia, Estados Unidos.
Año de Producción: 2017.
Duración: 137 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Ciencia Ficción, Acción, Aventuras, Fantástica.
Estreno (España): 18 de agosto de 2017.
DVD (Venta): 15 de diciembre de 2017.
Distribuidora (España): eOne Films Spain.
Espectadores (España): 537.018.
Recaudación (España): 3.038.710,44 €.

CRÍTICA

18-08-2017 – JOSU EGUREN

El origen de las galaxias

Lo comento a modo de anécdota, no necesariamente relevante, pero resulta irónico que el póster de Valerian y la ciudad de los mil planetas haya terminado absorbido por la imaginería de La guerra de las galaxias. La Biblia de la ‘sci fi’ guionizada y dibujada por Christin Mézière, que ha servido de madre nodriza y foco de inspiración para las sagas galácticas de George Lucas y James Cameron, ve por fin la luz de la mano de un director que ya había coqueteado con una versión apócrifa de las aventuras de ‘Valerian: agente espacio-temporal’ en las imágenes de El quinto elemento (1997), un ensayo proto digital que sirvió para que Luc Besson fusionase esa inclinación hacia la voluptuosidad formal que el crítico francés Raphaël Bassan etiquetó como Cinéma du Look con las sugestivas visiones del infinito cósmico que rebosan la viñeta franco-belga (sin olvidarnos de otras fuentes como The Long Tomorrow, de Moebius y O’Bannon).

Extraños a contracorriente en un cosmos articulado en torno a ficciones tan conservadoras como El despertar de la fuerza (J.J. Abrams, 2015), Valerian y Laureline se reivindican como un brillo de esperanza para el cinéfilo que prefiere abismarse en el estímulo y la ensoñación al consumo de raciones de nostalgia empaquetada. El problema es que Besson se propone abarcar tantos mundos que tras una primera y cegadora visión de conjunto queda la sensación de que todo ha sido producto de un truco de manos que no se sustenta sobre un relato lo suficientemente orgánico como para aglutinar las numerosas capas que atraviesan sus personajes.

Si la idea que subyace en Valerian es la del móvil perpetuo -una máquina capaz de funcionar eternamente, después de un impulso inicial-, lo que arruina los cálculos de Besson es la tibia conexión que se establece entre las dos mitades de la pareja formada por Dane DeHaan y Cara Delevigne; un único motor no basta para que la película viaje a la velocidad de la luz.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.