Plan de fuga (2016)

Víctor, un atracador experto en perforaciones, se introduce en una peligrosa banda de delincuentes. Su trabajo consiste en abrir la cámara acorazada de una oficina bancaria.

Plan de fuga (2016)

Víctor (Alain Hernández) es un delincuente profesional especializado en atracos. Para su próximo encargo acepta el ofrecimiento de una banda de criminales, todos ellos ex militares de Europa del Este que, tras la muerte de uno de sus miembros, necesitan su ayuda. Su misión será reventar la cámara acorazada del banco Suizo, una tarea difícil que se complicará aún más ante la implacable persecución de un obsesivo policía en un juego del gato y el ratón en el que el Plan de fuga es imposible y nada es lo que parece.

Valoración: 6,633.

TRÁILER DE LA PELÍCULA

FICHA

Título Original: Plan de fuga.
Director: Iñaki Dorronsoro.
Guionista: Iñaki Dorronsoro.
Reparto: Alain Hernández, Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Alba Galocha, Florín Opritescu, Itziar Atienza, Israel Elejalde, Jaroslaw Bielski, Tomás del Estal.
Productores: Álvaro Herrero, David Naranjo.
Música: Pascal Gaigne.
Fotografía: Sergi Vilanova.
Montaje:
País Participante: España.
Año de Producción: 2016.
Duración: 105 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Acción, Thriller.
Estreno (España): 28 de abril de 2017.
DVD (Venta): 18 de agosto de 2017.
Distribuidora (España): Warner Bros. Pictures España.
Espectadores (España): 198.247.
Recaudación (España): 1.113.314,81 €.

Plan de fuga (2016)

CRÍTICA

05-05-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Bilbao city

Con “Plan de fuga” estamos ante un convencional filme policíaco, ambientado en las universales calles de esta laboriosa ciudad que es Bilbao: una innovadora metrópoli, que alberga en su seno un emprendedor núcleo de población, dueño y señor de una rica cultura urbana. El argumento describe las peripecias de un joven butronero, relacionado con delincuentes internacionales, cómplice al fin de un atraco casi perfecto. Trepidante arranque, que se va diluyendo como un azucarillo conforme la acción avanza, filmada de forma discreta por el cineasta alavés Iñaki Dorronsoro, autor de “La distancia” (2006).

Como en toda intriga que se precie, la rocambolesca trama incluye personajes sesgados, hechos violentos, persecuciones sin cuento, amoríos de quita y pon, así como el imprescindible suspense. Agitado todo ello en el turmix de una escenografía que se dispersa en exceso, de tal modo que su lioso punto de partida da paso a un esforzado híbrido de varios géneros, que no termina de provocar la adhesión incondicional del espectador. El movimiento, o sea, la acción propiamente dicha, ha de estar ajustada como el inteligente mecanismo de un viejo carrillón: no puede atrasar ni adelantar un minuto.

Lo contrario sería fatal, porque la música, incluso la de los carrillones, es una ciencia exacta. Y esa precisión, desde luego, no la tiene este ‘thriller’, perjudicado además por un guión con más agujeros que un colador. Tampoco el reparto aporta nada relevante, por la falta de definición de los personajes, enredados en una pegajosa tela de araña, con el experimentado Luis Tosar al frente. Por otra parte, se echa en falta la cortante ironía exigible en estos casos, el fatalismo inherente a unos tipos abocados a un callejón sin salida. Sobre todo a la hora de poner las cartas boca arriba en unas vidas tan empecinadas en vivirse como si de una partida con naipes marcados se tratara.

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