Personal Shopper (2016)

Maureen es una estadounidense que se traslada a París para entrar en contacto con el espíritu de su fallecido hermano mellizo. En la capital francesa consigue un curioso trabajo: encargarse del armario de una ‘celebrity’.

Maureen (Kristen Stewart) es una joven estadounidense que trabaja en París como asistenta personal de una celebridad. A pesar de visitar las tiendas más exclusivas, no está satisfecha con su trabajo, aunque es el único medio para ganarse la vida mientras espera que suceda lo que ha ido a buscar: una manifestación del espíritu de Lewis, su hermano gemelo que ha fallecido en extrañas circunstancias. Sus plegarias parecerán ser escuchadas cuando empiece a recibir en su móvil una serie de extraños mensajes anónimos.

Valoración: 6,000.

Personal Shopper (2016)

FICHA

Título Original: Personal Shopper.
Director: Olivier Assayas.
Guionista: Olivier Assayas.
Reparto: Anders Danielsen Lie, Kristen Stewart, Lars Eidinger, Sigrid Bouaziz, Ty Olwin, Hammou Graïa, Benjamin Biolay, Nora von Waldstätten, Audrey Bonnet.
Productor: Charles Gillibert.
Musica:
Fotografía: Yorick Le Saux.
Montaje: Marion Monnier.
Países Participantes: Francia, Alemania.
Año de Producción: 2016.
Duración: 105 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama, Fantástica, Suspense.
Estreno (España): 19 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 13 de septiembre de 2017.
Distribuidora (España): La Aventura.
Espectadores (España): 29.027.
Recaudación (España): 168.060,34 €.
Popularidad: 22 / 37.

Personal Shopper (2016)

CRÍTICA

25-05-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Fantasmada

Lo visible y lo invisible tienen un significado especial en “Personal Shopper”, confusa película del cineasta francés Olivier Assayas, protagonizada por una joven americana, aislada en París, tras la reciente muerte de su hermano mellizo. Esta expatriada, aspirante a medium, chapotea en la tira de situaciones insólitas, en las que, como era de prever, intervienen los fantasmas del pasado. Asimismo cobran excesiva importancia los mensajes a través de los teléfonos móviles, al tiempo que el director sugiere cada momento emocional con un gesto, una nota musical o un gratuito movimiento de cámara.

Son muy liosas las reflexiones sobre nuestro tiempo que desgrana la película, descritas con imágenes más frías que un carámbano, representativas en cierto modo de un clima de desolada fantasmagoría. Es cierto que no faltan las alusiones al materialismo imperante en el mundo actual, donde tener es más importante que ser. Sin embargo, la banalidad, el lujo y la ambigüedad moral con la que están expresadas carecen de entidad. De hecho, los personajes son almas en pena conforme se abisman en sus pensamientos, en sus deseos insatisfechos, en sus búsquedas intimistas al observar su propio dolor.

Es evidente que el supuesto argumento de “Personal Shopper” se pierde entre la maraña de acontecimientos que se nos avecina. Lo cual da paso a un filme muy pretencioso a la hora de llevar a cabo un espectral relato contemporáneo. Una época repleta de fantasmones como los que desfilan por la película del autor de “Después de mayo” (2012). Una desnortada época donde el ruido, la palabrería y la mendacidad resultan abrumadoras. Porque, lamentablemente, uno echa en falta el silencio, la quietud, la lentitud propia de un paseante solitario como Robert Walser, cuando escribía: «Los ojos transmiten ideas, por eso los cierro de vez en cuando, a fin de no verme obligado a pensar».

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