Luz de Soledad (2016)

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Luz de Soledad (2016)

Olga (Eva Higueras) es una hija única que, a su trabajo, debe unir la tarea de cuidar de su padre, Don Arturo (Julio Lázaro), un hombre irascible y de agrio carácter que sufre una enfermedad. Agobiada por sus obligaciones en el despacho de abogados, y con la necesidad de encontrar a alguien que cuide de su progenitor por las noches, Olga recurre a, posiblemente, una de las últimas personas que Don Arturo querría ver: Sor Inés (Susana Sucena), una monja que forma parte de la orden de las Siervas de María en los orígenes de esta institución.

Valoración: 6,973.

Luz de Soledad (2016)

FICHA

Título Original: Luz de Soledad.
Director: Pablo Moreno.
Guionistas: Pedro Delgado, Pablo Moreno.
Reparto: Laura Contreras, Elena Furiase, Lolita Flores, Carlos Cañas, Susana Sucena, Héctor Arteaga, Raúl Escudero, Eva Higueras, Carlos Pinedo, Julio Lázaro.
Productor: Andrés Garrigó.
Música: Oscar Martín Leanizbarrutia.
Fotografía: Rubén D. Ortega.
Montaje: María Esparcia.
País Participante: España.
Año de Producción: 2016.
Duración: 107 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Biográfica, Drama.
Estreno (España): 21 de octubre de 2016.
DVD (Venta): 21 de marzo de 2017.
Distribuidora (España): ProyecFilm.
Espectadores (España): 13.601.
Recaudación (España): 68.848,98 €.

Luz de Soledad (2016)

COMENTARIO

Olga (Eva Higueras) es hija única y debe encargarse de cuidar a su padre, D. Arturo (Julio Lázaro), un hombre enfermo e irascible. Agobiada por su trabajo, necesita a alguien que le cuide de noche y recurre a Sor Inés (Susana Sucena), una monja Sierva de María… La película, dirigida por Pablo Moreno (“Poveda”, “Un Dios prohibido”), narra los inicios de esta institución religiosa originada en Madrid en 1851 y que tuvo que enfrentar revoluciones, epidemias y persecuciones religiosas. (Anuario Fotogramas 2017: Manu Yáñez).

Luz de Soledad (2016)

CRÍTICA

27-10-2016 – JOSU EGUREN

Siervas del Señor

Si en anteriores capítulos Pablo Moreno se interesó por el fundador de la Institución Teresiana (“Poveda”, 2016) después de haber relatado el martirio de los 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro (“Un Dios prohibido”, 2013) y “El último viaje de Pablo Tarso” (2010), en esta ocasión le llega el turno a María Soledad Torres Acosta, el pilar de la Congregación de las Siervas de María Ministras de los Enfermos, lo cual es un indicativo explícito e inequívoco del nicho de público al que se dirige el autor, esa nación católica hambrienta de raciones de ejemplaridad impostada y mensajes piadosos con un interés tendente a cero por todo lo relacionado con asuntos menores como la puesta en escena, la tensión del encuadre o la longitud del plano. Para ellos es esta película fabricada a partir del mismo molde que toda la filmografía de un director que hace gárgaras con los matices técnicos para aplicarse con especial interés en todo lo relacionado con su mensaje pedagógico y evangelizador.

Pese a estar rodada en pleno siglo XXI, “Luz de Soledad” arrastra más olor a convento y guerracivilismo que los grandes clásicos del cine religioso español, en parte porque aquel era abiertamente cainita y éste trata de disimular su maniqueísmo bajo un discurso conciliador centrado en la gracia de la protagonista, tan radiante de pureza que su llama de bondad alcanza para iluminar el corazón de los más ateos (no el mío, claro).

Limpia, beatífica y redundante en sus formas, como los sermones dominicales dirigidos a espectadores devotos, “Luz de Soledad” es la quintaesencia de las representaciones escolares de las que se distingue porque hay una cámara que sirve como testigo de un desfile de figurantes acartonados. Pensar que semejante hoja parroquial pueda compartir etiqueta con obras maestras como “Narciso negro” (Michael Powell, Emeric Pressburger, 1947) es lo que te hace perder la fe en Dios.

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