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La juventud (2015)

Fred Ballinger, un director de orquesta, pasa unas vacaciones en los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un realizador de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera, pero desde Londres llega un emisario que debe convencerlo para conducir un concierto en Buckingham.

Fred (Michael Caine), un compositor retirado, y Mick (Harvey Keitel), un director de cine que intenta conseguir terminar su última película, son dos viejos amigos que a lo largo de sus vidas se han enfrentado a todo tipo de conflictos. Con la idea de relajarse unos días, se van de vacaciones a un hermoso hotel en los Alpes acompañados por la hija de Fred (Rachel Weisz). Allí, recibirán una invitación de la Reina Isabel II para celebrar el cumpleaños del príncipe Philip. Sin embargo, estos camaradas tratarán de revivir una apagada juventud.

Valoración: 7,169.

La juventud

FICHA

Título Original: La Giovinezza (Youth).
Director: Paolo Sorrentino.
Guionista: Paolo Sorrentino.
Reparto: Harvey Keitel, Michael Caine, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Alex Macqueen, Ed Stoppard, Paloma Faith, Emilia Jones.
Productores: Carlotta Calori, Francesca Cima, Nicola Giuliano.
Música: David Lang.
Fotografía: Luca Bigazzi.
Montaje: Cristiano Travaglioli.
Países Participantes: Italia, Francia, Reino Unido, Suiza.
Año de Producción: 2015.
Duración: 118 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama, Comedia.
Estreno (España): 22 de enero de 2016.
DVD (Venta): 22 de junio de 2016.
Distribuidora (España): Vértigo Films.
Espectadores (España): 192.235.
Recaudación (España): 1.143.647,58 €.

La juventud

COMENTARIO

Tras ganar el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa con La gran belleza (2013), el italiano Paolo Sorrentino dirige, con un reparto internacional, este drama ambientado en un balneario de lujo en los Alpes. Allí coinciden diversos personajes como el prestigioso director de orquesta Fred Ballinger (Michael Caine) o el director de cine Mick Boyle (Harvey Keitel). Con su habitual estilo de solemne pomposidad, Sorrentino explora las cicatrices de la existencia humana. (Anuario Fotogramas 2017: Sergi Jiménez).

CRÍTICA

27-01-2016 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Belleza robada

Creo que La juventud es una muy buena película porque su máximo responsable logra una calidad cinematográfica comparable a sus trabajos previos. Una elegante historia crepuscular protagonizada por dos decadentes artistas, interpretados con sumo tacto por Michael Caine (Interstellar, Christopher Nolan, 2014) y Harvey Keitel, capaces aún de vislumbrar los verdes años, tras la aparición en una especie de baño turco de una espectacular zagala (encarnada por la modelo rumana Madalina Diana Ghenea), convertida en Miss Universo. Las miradas de ambos hombres se posan sobre esa exuberante mujer-bandera y ambos quedan hechizados como por un sortilegio.

La fascinación por la belleza, el inexorable paso del tiempo y la dolorosa pérdida de la inspiración vuelven a tener singular importancia en esta agridulce reflexión íntima, filmada por este ambicioso director con su proverbial virtuosismo. Sorrentino insiste en que el camino del cineasta es un sacrificio continuo, al tiempo que añade agudas reflexiones sobre el inevitable proceso de envejecimiento, la pérdida de las ilusiones y las dudas sobre la creación artística. Lo cual no es óbice para que incluya un hermoso concierto final, además de un revelador último plano de Harvey Keitel.

El realizador elabora un auténtico recital visual a través de los ojos de sus petrificados personajes, interrogando con su cámara de entomólogo todo su desamparo y su patetismo. Asimismo, le honra homenajear como se merece al hoy olvidado director italiano Francesco Rosi (Excelentísimos cadáveres , 1976). En definitiva, La juventud atesora todas y cada una de las virtudes que se atribuyen a Il divo (2008) y La gran belleza (2013), en términos de calidad cinematográfica, significado y belleza. Todas estas películas comparten esa difícil cualidad de lograr que las enormes complejidades del espíritu humano parezcan tan transparentes y sencillas como una gota de agua.

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