Goodbye Berlín (2016)

Maik Klingenberg es un adolescente marginado de 14 años que ha crecido en el seno de una familia rica en Berlín. Durante las vacaciones de verano, se queda solo en casa hasta que aparece su compañero de clase, Tschick, con un coche robado.

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Goodbye Berlín (2016)

Mientras su madre está ingresada en una clínica de rehabilitación y su padre en un supuesto viaje de negocios, Maik (Tristan Göbel), un joven de 14 años, pasa el día aburrido en casa. Todo cambiará cuando Tschick (Anand Batbileg), un muchacho rebelde, hijo de inmigrantes rusos y marginado, le invite a unirse a él en un viaje por carretera a bordo de un coche robado con el único objetivo de alejarse de Berlín. En este momento comenzará una increíble aventura que hará que ninguno de los dos sea capaz de olvidar nunca ese verano.

Valoración: 6,616.

Goodbye Berlín (2016)

FICHA

Título Original: Tschick.
Director: Fatih Akin.
Guionistas: Fatih Akin, Hark Bohm, Lars Hubrich.
Reparto: Udo Samel, Tristan Göbel, Alexander Scheer, Anand Batbileg, Mercedes Müller, Aniya Wendel, Paul Busche, Justina Humpf, Uwe Bohm.
Productor: Marco Mehlitz.
Musica: Vince Pope.
Fotografía: Rainer Klausmann.
Montaje: Andrew Bird.
País Participante: Alemania.
Año de Producción: 2016.
Duración: 93 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia, Drama.
Estreno (España): 19 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 25 de octubre de 2017.
Distribuidora (España): Golem Distribución.
Espectadores (España): 18.846.
Recaudación (España): 98.358,51 €.

Goodbye Berlín (2016)

CRÍTICA

19-05-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Colegas a la fuerza

El realizador germano-turco Fatih Akin nos ofrece con “Goodbye Berlín” una peculiar comedia juvenil, centrada en la fuga sin fin, rumbo a ninguna parte, emprendida por dos adolescentes a bordo de un destartalado vehículo robado. Escoltados por una rompedora banda sonora, ambos chavales, pertenecientes a culturas y estratos sociales diferentes, van dando tumbos de la manera más imprevisible que quepa imaginar, conforme se topan con una retahíla de personajes -incluida una dicharachera autoestopista- y comparten experiencias de distinto signo, hasta alcanzar una cierta madurez.

La película está filmada de forma realista, sin apenas concesiones a la galería, pero sin el rigor exigible a la hora de examinar los problemas de chavales más bien desamparados, sin horizontes de futuro. Porque Fatih intenta mostrar la realidad misma, pero lo hace de manera harto superficial. Se echa la cámara al hombro y rueda todo aquello que en el cine convencional sería objeto de elipsis. Pero, al mismo tiempo, se pega a ambos protagonistas, actores no profesionales, que hacen lo que se les pide con frescura y espontaneidad.

Tras un bache en su crecimiento, el niño rico y disfuncional Maik descubre en el pobre emigrante ruso Tschick su ideal colega de aventuras. Lo cual da paso a una agridulce película de carretera, con la que su realizador se mantiene al margen de una mirada moral y utiliza el recurso del humor en las situaciones más comprometidas. No juzga a los personajes, les deja deambular según sus deseos. Si Maik y Tschick escogen un camino no por ello les premia o les critica, simplemente les sigue. En ese sentido, “Goodbye Berlín” se identifica con el hecho de que todo sienta bien a la juventud, ese momento mágico de la vida en el que se imponen las energías más nobles. Esta idea es lo más aprovechable de una película aceptable, sin más.

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