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Estrenos 2012

El Bulli: Cooking in Progress

Durante los seis meses del año en los que ‘El Bulli’ cerraba, Ferran Adrià se encerraba con sus ayudantes en un laboratorio para crear el menú de la siguiente temporada.

Cada invierno, cuando la temporada acababa, Ferran Adrià, considerado el mejor, más innovador y atípico chef del mundo, se encerraba con sus colaboradores más cercanos, en su cocina-laboratorio de Barcelona. Allí trabajaban para crear el original y siempre sorprendente menú de la nueva temporada. El documental muestra por primera vez el laborioso proceso de creación de los platos de ‘El Bulli’, el restaurante más influyente del mundo.

Valoración: 6,040.

El Bulli: Cooking in Progress

FICHA

Título Original: El Bulli: Cooking in Progress.
Director: Gereon Wetzel.
Guionistas: Anna Ginestí Rosell, Gereon Wetzel.
Reparto: Documental.
Productor: Ingo Fliess.
Música: Stephan Diethelm.
Fotografía: Josef Mayerhofer.
Montaje: Anja Pohl.
País Participante: Alemania.
Año de Producción: 2011.
Duración: 108 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Documental.
Estreno (España): 30 de marzo de 2012.
DVD (Venta): 26 de septiembre de 2012.
Distribuidora (España): A Contracorriente Films.
Espectadores (España): 1.587.
Recaudación (España): 9.989,01 €.

Fotograma: El Bulli: Cooking in Progress

COMENTARIO

El alemán (que ya se acercó en 2006 a la cultura catalana con el documental «Castells»), se inmiscuye en los entresijos de El Bulli, el célebre restaurante gerundense de Ferran Adrià que cerró sus puertas en julio de 2011 y que fue elegido como el mejor restaurante del mundo por la revista ‘Restaurant Magazine’. Wetzel retrata la vida del laboratorio gastronómico durante los seis meses en los que cerraba sus puertas al público para que Adrià y sus ayudantes confeccionaran el menú de la siguiente temporada. (Anuario Fotogramas 2013: Gerard A. Cassadó).

El Bulli: Cooking in Progress

CRÍTICA

31-03-2012 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

La buena mesa

Un documental como «El Bulli: Cooking in Progress» me recuerda en cierto modo al ajedrez: demasiado como juego y muy poco como ciencia. Algo de todo ello les pasa a bastantes cocineros actuales, que van de genios por la vida, a los que hay que mirarles con catalejo, dada la complejidad de sus conceptos gastronómicos y los ‘délire de grandeur’ de muchos de sus platos. Pero, antes del documental que hoy les comentamos, otras películas de ficción sazonaron nuestras pantallas con notable acierto. Fue el caso de la oscarizada «El festín de Babette» (Gabriel Axel, 1987), «Comer, beber, amar» (Ang Lee, 1994) o «El chef enamorado» (Nana Djordjadze, 1996).

Ahora le toca el turno a este ambicioso documental alemán sobre uno de los restauradores más famosos del mundo, Ferran Adrià, ‘alma máter’ de un templo gastronómico conocido como ‘El Bulli’, dotado con tres estrellas Michelin. Cocina de alto copete, pues, sazonada con inusuales exquisiteces, platos muy elaborados que, según dicen, a veces hay que degustarlos echando mano del manual de instrucciones. De ahí que uno añore las viandas de toda la vida, la sencillez culinaria y la cocina de la abuela.

Porque, digámoslo de una vez por todas, ya está bien de conceptos intelectuales sofisticados y menús estrambóticos para iniciados, que están amenazando muy seriamente nuestra cultura y la maravillosa gastronomía popular, en el más suculento sentido del término. Con toda humildad, soy de los que piensan que hay que recuperar las costumbres que definen nuestro carácter y combatir con urgencia esta peligrosa manía que alimenta el exotismo en la cocina, las investigaciones con el oxígeno y otras lindezas por el estilo. Yo defiendo el regreso a las raíces, a la buena mesa clásica e incluso a la tartera. Sí, tengo nostalgia -estoy escribiendo a la vez que me como un bocata de calamares- por un cocido como Dios manda, una buena tortilla de patatas, una paella cocinada con gusto o una sabrosa porrusalda.

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