No sé decir adiós (2017)

Carla recibe una llamada inesperada de su hermana Blanca: su padre, José Luis, tiene una enfermedad terminal. Aunque los médicos le dan pocos meses de vida, Carla se niega a aceptarlo y decide trasladarlo a Barcelona.

Carla (Nathalie Poza) recibe la llamada de su hermana, que le informa de que su padre, con el que lleva tiempo sin hablar, está enfermo. Ese mismo día, coge un vuelo hacia Almería, donde creció, para visitarlo. Allí, los médicos le comunican que le quedan pocos meses de vida, por lo que Carla, que se niega a aceptarlo, decide llevarse a su padre a Barcelona para que sea tratado. Ambos intentarán escapar de la cruda realidad, y en esa misma huida será donde encontrarán la reconciliación y la forma de despedirse.

Valoración: 5,465.

No sé decir adiós (2017)

FICHA

Título Original: No sé decir adiós.
Director: Lino Escalera.
Guionista: Pablo Remón.
Reparto: Juan Diego, Lola Dueñas, Nathalie Poza, Pau Durà, Miki Esparbé, Oriol Pla, Emilio Palacios, Marc Martínez, Noa Fontanals, Greta Fernández, Pere Brasó.
Productor: Damián París.
Musica: Pablo Trujillo.
Fotografía: Santiago Racaj.
Montaje: Miguel Doblado.
País Participante: España.
Año de Producción: 2017.
Duración: 96 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama, Comedia.
Estreno (España): 19 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 21 de noviembre de 2017.
Distribuidora (España): Super 8.
Espectadores (España): 14.721.
Recaudación (España): 80.905,02 €.
Popularidad: 30 / 36.

No sé decir adiós (2017)

CRÍTICA

24-05-2017 – JOSU EGUREN

Cosas que nunca te dije

Si es cuestión de debutar, mejor hacerlo parapetándose tras un muro tan sólido como el que forman Juan Diego, Lola Dueñas y Nathalie Poza (premio a la mejor actriz en el Festival de Málaga), piedra, cemento y arena de una ópera prima que se asienta sobre los lugares comunes del drama en torno a enfermedades terminales y viejos rencores enquistados para profundizar en la soledad donde habitan sus personajes.

Partiendo de un guion coescrito junto a Pablo Remón (que dio forma a los textos base de “Cinco metros cuadrados” y “Casual Day”), Lino Escalera oficia una ceremonia prefuneraria que reúne los restos de una familia en estado de descomposición. Las cosas que nunca se dijeron, y que ya no pueden ser dichas, la amargura y algunos reproches silenciados en el borde del paladar son la argamasa de un viaje de despedida en el que la protagonista trata de ponerse en orden con un padre moribundo y los recuerdos de una adolescencia de la que huyó sin casi decir adiós.

A la película le sobrevuela el fantasma de un cáncer del que apenas se habla pero que hace metástasis en el alma de una mujer que hace lo imposible para no asumir lo inevitable, y así es como “No sé decir adiós” toma la carretera para transformarse en una road movie que metaboliza incómodas pinceladas de humor negro a partir del dolor.

Exprimiendo las posibilidades de una sencilla puesta en escena que hace brotar la tensión de un simple roce de miradas sin palabras, Lino Escalera se hace testigo de un viaje a las puertas de la muerte que invita a pensar en la posibilidad de una nueva vida más allá del contundente fundido en negro que marca el final.

Espléndido el trío, pero no menos notable un director que indica su presencia con sutileza y siempre conocedor de sus limitaciones.

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