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Comanchería (2016)

Dos hermanos organizan una serie de robos. Su objetivo es reunir la cantidad de dinero necesaria para no perder la granja familiar. Pero les persigue un ranger.

Tras la muerte de su madre, dos hermanos (un padre divorciado a cargo de dos hijos y un ex convicto) se enfrentan a la pérdida de su granja familiar en Texas. Para intentar saldar la deuda, conseguir el dinero y no ser desahuciados planearán una serie de atracos a distintas sucursales del mismo banco. Pero no todo será tan fácil como parece, y sus planes se verán truncados por dos agentes de los Ranger de Texas que, lejos de rendirse en su persecución, no pararán hasta atrapar a los atracadores.

Valoración: 7,419.

FICHA

Título Original: Hell or High Water.
Director: David Mackenzie.
Guionista: Taylor Sheridan.
Reparto: Jeff Bridges, Ben Foster, Chris Pine, Dale Dickey, Gil Birmingham, Katy Mixon, Dylan Kenin, Kevin Rankin, Marin Ireland, William Sterchi.
Productores: Peter Berg, Carla Hacken, Sidney Kimmel, Julie Yorn.
Música: Nick Cave, Warren Ellis.
Fotografía: Giles Nuttgens.
Montaje: Jake Roberts.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2016.
Duración: 102 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Suspense, Acción, Oeste.
Estreno (España): 30 de diciembre de 2016.
DVD (Venta): 26 de abril de 2017.
Distribuidora (España): Vértigo Films.
Espectadores (España): 179.593.
Recaudación (España): 1.068.175,22 €.

CRÍTICA

31-12-2016 – JOSU EGUREN

El último fin de semana de este año tramposo y traicionero se guarda un último as bajo la manga: Comanchería, un neowestern que transita por las carreteras polvorientas del estado de Texas, donde las bandas de cuatreros han dejado paso a los carroñeros de guante blanco, y las hipotecas subprime son el arma con el que los bancos esquilman una tierra asolada por la crisis económica. Ni John Ford ni Steinbeck ni Tom Joad entran en el plano, pero se les cita: las alusiones indirectas al autor(es) de Las uvas de la ira se filtran a través del relato de una venganza que pone a prueba el temperamento de David Mackenzie (Convicto (Starred Up), 2013).

El paladar del director escocés captura con exquisita precisión el sabor local de una región que se reparte entre Texas y Nuevo México -en los límites de una antigua cuna y coto de caza para tribus indígenas-, siempre atento a verbalizar en imágenes un texto de Taylor Sheridan que bascula entre los estallidos de violencia y retazos de extrema sensibilidad disfrazados de cinismo. Premiando la excepcional interpretación de Jeff Bridges (El séptimo hijo, Sergey Bodrov, 2014) y los elaborados lazos de complicidad entre su personaje y el ranger al que da vida Gil Birmingham (El llanero solitario, Gore Verbinski, 2013), la cámara no se recrea en la dinámica del contraplano dotando a la narración de una dimensión panorámica totalmente apropiada para el tratamiento de una historia con una profundidad moral que desborda el reduccionismo psicológico.

Del otro lado, una pareja de hermanos, conjurados en una misión suicida, sirven de puente entre la realidad social y los tics genéricos de una película que se apropia de sus referentes para imprimirse en la retina con un desenlace ante el que Raoul Walsh, Sam Peckinpah y John Sturges asentirían complacidos. Una obra notable que soportará el paso del tiempo embalsamada en la atmosférica banda sonora compuesta por Nick Cave y Warren Ellis.

17-08-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Territorio comanche

Polvo, sudor y lágrimas son los tres elementos que configuran Comanchería: soberbio ‘thriller’ crepuscular, filmado con estética de ‘western’ contemporáneo en el legendario territorio comanche a que hace alusión el título. Está protagonizado por dos hermanos que, a punto de perder su granja a mano de los especuladores de turno, deciden atracar un banco. Bonnie & Clyde no están lejos de estos empobrecidos forajidos, bien encarnados por Ben Foster y Chris Pine, escoltados -y nunca mejor dicho- por un veterano sheriff, al que da vida con toda propiedad el gran Jeff Bridges.

Por su parte, el ambicioso realizador David Mackenzie se lanza a tumba abierta sobre una aventura en la más pura tradición del Lejano Oeste, y no creo que haya sido sólo por admiración hacia los clásicos del género, sino a instancias de un incontenible deseo de recrear conductas, sensaciones y paisajes, que parecen vibrar. En el sentido de que cabe pensar que la naturaleza habla y el ser humano no escucha. Porque, con Comanchería estamos ante un esfuerzo creativo eminentemente personal, ribeteado de amargos tintes humanistas, tanto desde un punto de vista ético, moral; como estético, visual.

Es también un filme dotado de un lirismo desesperado y fuertes acentos trágicos sobre dos vidas errantes, incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos. Su condición de extranjero le permite al director escocés David MacKenzie narrar esta historia de perdedores con una lucidez feroz, pero muy local, con una distancia que le hace extremadamente convincente. Apasionante película, en suma, que nos remite al álbum ‘John Wesley Harding’ publicado por Bob Dylan en 1967 sobre dicho forajido: «John Wesley Harding fue amigo de los pobres / Cabalgó con un revólver en cada mano / A lo largo del territorio de Texas / Abrió las puertas a muchos / Pero nunca fue conocido por herir a un hombre honrado».

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