Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio (2011)

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El intrépido periodista Tintín descubre en la pequeña maqueta de un barco llamado Unicornio, una pista secreta que le puede llevar directamente al fabuloso tesoro del legendario pirata, Rackham el Rojo. Acompañado de su fiel Milú, del cascarrabias Capitán Haddock y de los gemelos policías Hernández y Fernández emprenderá un emocionante viaje donde deberá enfrentarse al temible villano Ivan Ivanhovitch, en una carrera sin límites para encontrar el barco y la fortuna que alberga en su interior.

Valoración: 6,927

FICHA

Título original: The Adventures of Tintin.
Director: Steven Spielberg.
Guionistas: Joe Cornish, Steven Moffat, Edgar Wright.
Reparto: No hay actores (Animación).
Productores: Peter Jackson, Kathleen Kennedy, Steven Spielberg.
Música: John Williams.
Fotografía: No hay (Animación).
Montaje: Michael Kahn.
País participante: Estados Unidos.
Año de producción: 2011.
Duración: 107 minutos.
Calificación por edades: Apta para todos los públicos.
Género: Animación, Aventuras, Infantil, Suspense.
Estreno (España): 28 de octubre de 2011.
Blu-ray (Venta): 20 de marzo de 2012.
Distribuidora (España): Sony Pictures España.
Espectadores (España): 2.512.489.
Recaudación (España): 18.000.624,45 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 7 / 14.

COMENTARIO

Steven Spielberg tras la cámara y Peter Jackson como productor cumplieron con las expectativas de las aventuras del joven reportero Tintín, emblemático morador de viñetas nacido de la mano del belga Hergé. Una muestra paradigmática de lo que el cine de atracciones puede ofrecer en pleno siglo XXI, donde se hace el mejor uso visto hasta la fecha de la ‘performance capture’, y que inaugura una trilogía cuyo segundo episodio dirigirá Jackson. (Anuario Fotogramas 2012: Gerard A. Cassadó).

CRÍTICA

01-11-2011 – JOSU EGUREN

Elogio del plano secuencia

Un inmenso rótulo se anticipa al pase de la primera aventura seria de Tintín en pantalla grande: ‘Apta para todos los públicos’, tintinófilos, fanáticos de Spielberg, espectadores distraídos, todos. Aplacemos las discusiones relacionadas con la fidelidad de Spielberg a la línea depurada de Hergé y aceptemos la imposibilidad de afirmarnos conocedores de la esencia de un personaje que alimenta la memoria nostálgica de tres generaciones de lectores.

¿Quién puede definir a Tintín? Nadie. Tintín está hecho de una materia intransferible, es un sueño -no siempre colectivo- que converge en un trazo, una experiencia que el propio Spielberg vivió siendo un adulto y al que Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish (los tres guiñando al maestro: la foto carné de Sheikh, la escena de aspas del avión y el tupé-homenaje a Tiburón) le han implantado un chip con la memoria genética de Indiana Jones. El resto, con la inestimable colaboración de una segunda unidad remota operada por Peter Jackson, es producto del apabullante dominio de la forma tridimensional de un director en estado de motion que hincha espectacularmente la línea clara de la historieta original al tiempo que revoluciona la velocidad de lectura que imprimió a su primera colección de viñetas filmadas.

En El secreto del unicornio apenas hay calles (espacio entre viñetas), salvo tres gaps señalados que remiten a las dos primeras aventuras de Indiana Jones (el abordaje del Karaboudjan y la entrada en Baggahar), porque, por encima del propio Tintín, el protagonista absoluto de la película es el plano secuencia y unas transiciones imposibles que ponen a prueba la capacidad de la informática para imitar la reflexión lumínica de los objetos inanimados. Lo anuncian los créditos, una obra de orfebrería maravillosa: Spielberg acepta el reto de concretar en imágenes barrocas el universo depurado del reportero belga reordenándolas en un voluptuoso cómic strip que en su segundo capítulo alumbrará las aventuras de Tintín y el tesoro de Rackharn el Rojo.