Alien: Covenant (2017)

La tripulación de la nave ‘Covenant’ pone rumbo a un remoto planeta habitado por unos temibles xenomorfos. Su misión se convierte en una lucha por la supervivencia.

Alien: Covenant (2017)

Todo parece tranquilo en la Covenant, una nave de colonización que transporta en un criosueño a más de 2.000 personas hasta un planeta en el que situar un asentamiento. Sin embargo, un terrible accidente trastoca la misión y obliga a sus responsables a dirigirse a otro planeta, una especie de Edén escondido tan habitable como aquél al que se dirigían. Pero lo que encontrarán en el terreno será un infierno poblado por criaturas mortíferas que les obligará a huir a la desesperada para sobrevivir.

Valoración: 6,667.


Alien: Covenant (2017)

FICHA

Título Original: Alien: Covenant.
Director: Ridley Scott.
Guionistas: Dante Harper, John Logan.
Reparto: Guy Pearce, James Franco, Noomi Rapace, Michael Fassbender, Katherine Waterston, Demián Bichir, Billy Crudup, Danny McBride, Carmen Ejogo, Amy Seimetz, Callie Hernandez.
Productores: David Giler, Walter Hill, Mark Huffam, Michael Schaefer, Ridley Scott.
Música: Jed Kurzel.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Montaje: Pietro Scalia.
Países Participantes: Estados Unidos, Reino Unido.
Año de Producción: 2017.
Duración: 122 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Ciencia Ficción, Terror, Thriller.
Estreno (España): 12 de mayo de 2017.
DVD (Venta): 13 de septiembre de 2017.
Distribuidora (España): 20th Century FOX España.
Espectadores (España): 624.150.
Recaudación (España): 3.852.147,91 €.

Alien: Covenant (2017)

CRÍTICA

13-05-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Planeta prohibido

Una futurista nave interestelar, una temerosa tripulación, un baboso monstruo transformista y toda una serie de sorprendentes descubrimientos, son los elementos de que se vale Ridley Scott para embarcar de nuevo al espectador en un viaje a Origae-6, un lejano planeta potencialmente habitable. A partir de ahí, uno de los aciertos de “Alien: Covenant” es haber encomendado al hiperactivo Michael Fassbender un doble papel, el de los androides David y Walter, héroe y villano, capaces incluso de tocar la flauta. No como el ‘flötenspieler’ de Hamelín, pero casi.

El segundo acierto es la constatación de que, en el misterioso cosmos que describe la película, es muy probable que existan otros mundos habitables e incluso universos paralelos, puesto que las piezas básicas de la vida se crearon en el medio interestelar y luego llegaron al planeta Tierra. Pero no como vida organizada, sino como productos químicos que se autoorganizaron aquí. ¡No estamos solos!, es el grito de advertencia que lanza la película, con la intención de poner en guardia a los confiados colonos del vehículo espacial Covenant sobre lo que se les viene encima.

Es obvio que el célebre autor de “Blade Runner” (1982) es un perro viejo en estas lides, al tiempo que posee una indudable disposición mental global. Conoce como pocos el oficio cinematográfico. Mejor aún, lo domina hasta el punto de conducir al espectador, casi siempre de forma elegante, por los desfiladeros más afilados. Porque Ridley Scott sabe que en especiales circunstancias, el miedo se apodera de cualquier persona. El miedo está siempre ahí, esperándonos… Aunque en esta secuela no esté tan bien expresado como en la primera entrega. Sea como fuere, lo que está meridianamente claro es que se trata de un fantástico contador de historias. Y que las filma para aprender a delimitar ese terreno pantanoso que es el del bien y el mal.

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