Algo muy gordo (2017)

Algo muy gordo (2017)
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Berto Romero interpreta a Dani Tomás, un guionista televisivo que, en un giro de los acontecimientos, se ve obligado a repetir octavo de EGB. En su regreso al instituto, sufrirá un proceso involutivo que le convierte en un niño gordo. Sin embargo, los intentos por dar vida a la comedia más ambiciosa de la historia no consiguen dar su fruto y, al final, la verdadera historia que merece ser contada es la del actor frente a un plató vacío verde croma, llena de enredos y de divertidos contratiempos.

Valoración: 4,247.

FICHA

Título original: Algo muy gordo.
Director: Carlo Padial.
Guionistas: Carlo Padial, Berto Romero.
Reparto: Berto Romero, Carolina Bang, Javier Botet, Carlos Areces, Miguel Noguera, Carlo Padial, Dídac Alcaraz, Toni Sevilla, Rodrigo Cornejo.
Productores: Francisco Ramos, Javier Ruiz Caldera.
Música: Javier Rodero.
Fotografía: Diego Dussuel.
Montaje: Iker Insausti.
País participante: España.
Año de producción: 2017.
Duración: 87 minutos.
Calificación: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia.
Estreno (España): 10 de noviembre de 2017.
Blu-ray (Venta):
Distribuidora (España): Alfa Pictures.
Espectadores (España): 3.083.
Recaudación (España): 19.579,72 €.
Visitas: 1.
Popularidad: 2 / 18.

COMENTARIO

Carlo Padial (Mi loco Erasmus, 2012) se junta con Berto Romero para crear un mockumentary que retrate la absurdidad de las grandes producciones cinematográficas, partiendo del posthumor con pantalla verde de fondo. Asistimos al fallido rodaje del mayor proyecto que el famoso monologuista haya tenido nunca entre manos, la comedia del futuro, en la que también participan Carlos Areces, Carolina Bang y Javier Botet. A pesar de todo, nadie tiene demasiado claro que están grabando. (Anuario Fotogramas 2018: Mariona Borrull).

CRÍTICA

13-11-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Destroyer

Los cutres efectos especiales marcan la pauta en esta descacharrante película del máximo responsable de Mi loco Erasmus (2012), supeditada al lucimiento del cómico Berto Romero, metidos ambos hasta los zancajos en una hilarante parodia, con el mundo del cine como telón de fondo de todo cuanto acontece en la gran pantalla. Algo muy gordo se convierte así en una rara avis dentro del cine español, un poco en la línea de La venganza de Don Mendo (Fernando Fernán-Gómez, 1962), Morir… dormir… tal vez soñar (Manuel Mur-Oti, 1976) o La reina anónima (Gonzalo Suárez, 1992).

El absurdo campa a sus anchas en medio del caos que supone un rodaje imposible, con el inclasificable realizador Carlo Padial tratando de recuperar situaciones y personajes siempre al borde del abismo -y nunca mejor dicho-, para describir algo que muy bien podría ser la otra cara de los que nos propuso en su día el demencial director estadounidense Ed Wood con Glen o Glenda (1953), al que Tim Burton homenajeó a su modo en 1994. En Algo muy gordo se hace lo mismo, con desparpajo y surrealista sentido del humor. Así pues, estamos ante una farsa a contracorriente, en la que también luce el humor destroyer de Berto Romero.

El vacío más absoluto parece ser el fin último que persigue esta vez el realizador, asumido con todas sus consecuencias. Tened en cuenta que a menudo el absurdo es la razón lúcida que constata sus límites. Visto aquí desde la perspectiva de un iluso aspirante a director de cine. Sea como fuere, a esta película se la quiere sin reservas o se la detesta de principio a fin. No hay término medio, precisamente porque es absurda, imprevisible y loca. Tampoco es moco de pavo el amor al cine que destila por todos sus poros, en la línea de aquella maravillosa canción de Luis Eduardo Aute: «Cine, cine, cine, más cine por favor, que todo en la vida es cine y los sueños cine son».